La calefacción por suelo radiante consiste en una
tubería empotrada en la capa de mortero que discurre por toda la superficie
del local a calefactar.
Esta tubería conduce agua caliente (a baja temperatura respecto
a otros sistemas de calefacción) producida por un generador de calor.
El agua cede el calor al suelo a través de la tubería y el suelo,
a su vez lo transmite al ambiente del edificio.
Gracias a las tuberías plásticas, se ha reducido el tiempo de
montaje optimizado a la vez la calidad y el rendimiento de la instalación.
Dos factores han sido de suma importancia para que se desarrolle
la calefacción por suelo radiante en toda Europa.
1- La crisis del petróleo en los años 70 que obligo a buscar nuevas técnicas para un mayor ahorro energético.
2- La tendencia de los arquitectos a diseñar unos grandes
espacios despejados, acogedores y con muchos ventanales.
En el caso del suelo radiante, la emisión por radiación representa aproximadamente
el 60% a la emisión total.
RADIADORES DE AGUA.
Instalación de calefacción para conseguir un salto térmico de
0ºC exteriores a 20 interiores.
Mediante una caldera mixta de calefacción y agua caliente sanitaria
con fuente de energía: Gas o Gasoil.
Esta parte de energía se transmite a un circuito cerrado de agua
caliente que recorre toda la vivienda o local a calefactar con un sistema
bitubular en el que un tubo aporta el agua caliente a todas las dependencias
y el otro retorna el agua hacia la caldera. Diferencia térmica entre tubos
no mayor 15ºC.
La transmisión de calor de estas tuberías se realiza mediante
radiadores. Radiadores normalmente de aluminio formados por elementos
acoplables entre si para conseguir la transmisión de calor que nosotros necesitamos.
Los radiadores están suspendidos por unos soportes especiales
para radiadores lo que permite una separación de la pared de más centímetros
y una elevación respecto al suelo de 10 cm para favorecer la convección (Movimiento
del aire por diferencia de temperatura) del aire.


Es el punto más alto de la instalación se montan unos purgadores de
aire para sacar el posible aire que pueda quedar en los radiadores.
Antes de la puesta en marcha o sea del llenado del circuito se
debería colocar un liquido anticorrosión de radiadores para que baje el PH
del agua y no tenga acidez.
El objeto de la calefacción es calentar en invierno los recintos
habitados por personas.
Dicho más exactamente, su cometido consiste en regular la perdida
de calor del cuerpo humano durante las épocas frías del año, calentado el
ambiente con el fin de establecer un equilibrio térmico entre el cuerpo y
el ambiente que le rodea, para así obtener al máximo bienestar fisiológico-térmico.
Los factores que incluyen sobre esta sensación de bienestar son
en especial, la temperatura del aire, la temperatura media de las paredes,
la humedad del aire, su movimiento y el grado de depuración del mismo. La
calefacción solamente influye sobre dos de estos cinco factores, la temperatura
del aire y la temperatura media de las paredes. Ambos factores se consideran
conjuntamente con la temperatura sensitiva.
En el caso del suelo radiante, la emisión por radiación representa
aproximadamente el 60% a la emisión total.
El 40% restante se emiten por convención.
Los radiadores solo emiten entre un 10% y un 30% de su potencia
calorífica mediante el fenómeno de radiación.
EL CONFORT para las personas, existe una distribución
ideal de la temperatura en un local. Vemos que es conveniente conseguir una
mayor temperatura en el suelo que en el techo ya que el calor en los pies
produce bienestar mientras que un fuerte calor al nivel de la cabeza se traduce
en mal estar.
LA SALUD desaparecen los problemas respiratorios por no
existir movimientos de masas de aire.
AHORRO ENERGÉTICO al trabajar a baja temperatura se reducen
las perdidas de calor en las conducciones generales.
Considerando todos estos factores el ahorro energético con la calefacción por suelo radiante es del orden del 10% respecto a otros sistemas de calefacción.
