El objeto de la calefacción es calentar en invierno los recintos habitados por personas.
   Dicho más exactamente, su cometido consiste en regular la perdida de calor del cuerpo humano durante las épocas frías del año, calentado el ambiente con el fin de establecer un equilibrio térmico entre el cuerpo y el ambiente que le rodea, para así obtener al máximo bienestar fisiológico-térmico.
   Los factores que incluyen sobre esta sensación de bienestar son en especial, la temperatura del aire, la temperatura media de las paredes, la humedad del aire, su movimiento y el grado de depuración del mismo. La calefacción solamente influye sobre dos de estos cinco factores, la temperatura del aire y la temperatura media de las paredes. Ambos factores se consideran conjuntamente con la temperatura sensitiva.